El Palmeral de Elche

El único bosque de palmeras en el continente europeo, lo que le confiere un valor de paisaje excepcional en este entorno. En el año 2000 fue inscrito en la lista de Patrimonio de la Humanidad.

El origen del palmeral de Elche se ha atribuido tradicionalmente a los fenicios y/o a los cartagineses, ya que los dátiles formaban parte de su alimentación. No obstante, el hallazgo de huesos de dátil de mayor antigüedad sugiere la posibilidad de la existencia de palmeras en la zona, con anterioridad a estas expediciones. En cerámicas ibéricas halladas en el yacimiento arqueológico de la Alcudia, – donde se encontró la Dama de Elche -, ya aparecen representadas palmeras, utilizadas con fines rituales.
Sin embargo, fueron los árabes, tras la invasión de la península ibérica en el s. VIII, los responsables del diseño y funcionalidad del palmeral, tal y como hoy lo conocemos.

El palmeral no es un bosque natural ni un jardín, sino una plantación artificial realizada con el objetivo de posibilitar el cultivo de diversas especies que, gracias a la sombra y humedad retenida por las palmeras, podían desarrollarse en estas áridas tierras. Este sistema agronómico funcionaba gracias a un sistema de regadío que aun hoy pervive. El palmeral es, por tanto, un paisaje cultural de regadío creado con una finalidad productiva.
En la actualidad el palmeral está integrado por más de 200.000 palmeras de las cuales una cuarta parte constituye el denominado palmeral histórico, una masa compacta y continua que rodea el casco urbano.
El palmeral ha subsistido hasta nuestros días, gracias al empeño de los ilicitanos que, salvo algunas excepciones, han respetado las palmeras a pesar de la expansión urbanística del último siglo. Aún así, con la llegada del ferrocarril en 1884, el palmeral quedó seccionado, aunque posteriormente, se soterraron las vías del tren y se recuperó en parte la continuidad del paisaje.

En la segunda década del s XX el archivero municipal Pedro Ibarra encabezó un movimiento de defensa del palmeral que tuvo repercusión en el ámbito nacional. Así durante la II República se promulgó legislación en defensa del Palmeral.

En tiempos más próximos, en 1986, la Generalitat Valenciana dictó la Ley de Tutela del Palmeral que, junto al Plan General de Ordenación Urbana y la propia normativa UNESCO, crean un bloque legislativo para una óptima protección de este bien.

El palmeral fue inscrito en la lista de Patrimonio Mundial en el año 2000 por cumplir los criterios siguientes:

I) el palmeral constituye un ejemplo destacado de transferencia de un paisaje característico de una cultura y continente a otro, en este caso del Norte de África a Europa.

II) el palmeral es un paisaje característico del Norte de África que fue traído a Europa durante la ocupación islámica de la península ibérica y que ha sobrevivido hasta nuestros días. El sistema de riego tradicional, aún en funcionamiento, es de especial interés.