La Alhambra y el Generalife

Elevada en la colina roja de la Sabica, con el telón de fondo de Sierra Nevada y un pie de monte circundado por la amplia extensión de la Vega. Declarada en 1984 Patrimonio de la Humanidad.

La ciudadela, imbricada en la ciudad de Granada y de la que constituye su principal reclamo estético, ha conformado a lo largo del tiempo uno de los conjuntos paisajísticos de mayor belleza y significación del mundo.

Cuando se visita La Alhambra, la experiencia de disfrutar el patrimonio se enriquece con un componente sensorial y emocional que no atiende a fronteras, ni a convencionalismos históricos ni religiosos. A su realidad histórica se le ha sumado otra que la ha trascendido, reencontrándose en un presente pleno de contenidos diversos, que la proyecta y enriquece en su dimensión social y cultural.

Quizás sea la vertiente paisajística la que, por su carácter integrador, permite afianzar mejor la valoración de la Alhambra y su entorno como una construcción cultural intencionada. No cabe explicarse la existencia de esta ciudad palatina sin tener en cuenta el comienzo de una nueva dinastía en el último reducto de poder de al-Ándalus, el reino nazarí de Granada, que aspiraba a legitimar un nuevo linaje y un nuevo símbolo que la identificara.
Tampoco se puede comprender la vida en este lugar, sin tener en cuenta un elemento esencial como es la provisión de agua. Sin su presencia, nada de lo que fue y continúa siendo, habría sido posible. La dependencia del Paisaje Cultural de la Alhambra del agua del río Darro es incuestionable; es el motor que activa el funcionamiento de su valioso sistema hidráulico, el responsable del equilibrio ecológico de su territorio y el que ha dado origen a un importante repertorio de bienes patrimoniales asociados al uso del agua. Un sistema que transformó estas tierras en un rico y habitable vergel, que permitió concebir sus palacios y jardines con la presencia permanente del agua, dotándolos de recursos formales de enorme belleza y simbolismo.

El Conjunto Monumental de la Alhambra y el Generalife se ofrece hoy como un valioso legado patrimonial evolucionado desde su origen como ciudad palatina nazarí, pasando por las transformaciones llevadas a cabo por el uso como Casa Real cristiana y Capitanía General del Reino tras su incorporación a los bienes de la Corona de Castilla desde 1492, su valoración cultural como Monumento a partir de 1867, y como moderno destino turístico cultural de masas en la actualidad.

El equilibrio necesario entre la preservación y conservación de este importante legado y su uso y disfrute por los ciudadanos y visitantes, son los objetivos que han inspirado y siguen inspirando la gestión del Conjunto Monumental. A ellos se suma la innovación como estrategia de progreso, la incorporación plena de las nuevas tecnologías de la información y del conocimiento, así como la consolidación de su papel de referente internacional en la tutela cultural, desde los criterios derivados de la teoría de la sostenibilidad, sin olvidar las relaciones de dependencia urbana con la ciudad de Granada, de la que es parte indisoluble y seña de identidad.